La Constitución y la Biblia

En pleno debate sobre el Estado de la Nación, nos llega la noticia de que el Tribunal Constitucional ha decidido por un voto de diferencia denegar la suspensión cautelar de la Ley del aborto. Lo que me llama la atención de la noticia no es la decisión, sino que ésta haya sido tomada por un margen tan ajustado. Y en realidad es algo a lo que el TC nos tiene muy acostumbrados.

Yo, que no soy jurista, pensaba que la Constitución Española era la Ley que estaba por encima de todas las demás y como tal marcaba unos límites claros entre lo que se puede y no se puede hacer, entre donde terminan nuestros derechos y libertades y empiezan los del prójimo. Sin embargo, con el paso del tiempo y la politización de la vida judicial, me doy cuenta que esta norma parece haberse quedado más en una mera declaración de intenciones que en la Ley de leyes que imaginaron sus redactores.

No estoy ya hablando de la estructura del Estado y las relaciones autonómicas, que también están dado mucho que hablar. Estoy hablando de como algunos derechos fundamentales están siendo objeto de interpretación por unos respetables señores, estudiosos de la ley, que votan las resoluciones no en función de un análisis jurídico sino según el color de la insignia que lucen en su solapa.

El derecho a una vivienda digna es solo una utopía marxista condicionada por el mercado inmobiliario y especuladores que juegan a inflar burbujas y bolsillos. La presunción de inocencia ha sido minada por la Ley de Género y de Seguridad Vial. Si tu mujer te denuncia por malos tratos, primero te meten en la cárcel alejándote de tus hijos y luego investigan si la acusación es cierta. Si un radar fotografía tu coche a 160Km/h presuponen que tú ibas conduciendo y por lo tanto eres culpable… y ojito si no puedes demostrar que era otro el que conducía. Pero el colmo es que ahora también es cuestionable el derecho a la vida.

¿A partir de qué momento se es persona? Supongo que ese es el debate fundamental. El caso es que las objeciones de médicos se están disparando, y no imagino profesionales más capacitados para determinar si el objeto a matar (porque está claro que el feto está vivo) es una persona o una cosa. Lamentablemente imagino un escenario en el que mientras algunos facultativos se negarán a matar, otros estarán más que dispuestos a hacerlo sobre todo si hay por medio una buena suma de dinero. Y al igual que algunos abogados listos presentan demandas en los tribunales según qué día y a qué hora en función del juez que esté de guardia, se formarán colas de niñas de 16 años para ver a este doctor y no a otro, porque el primero se parece más a Menguele.

Todo esto ocurre porque la Constitución Española es interpretable, cuando no cuestionada y cuestionable. Es un texto como la Biblia o la Torah, y son los vocales del TC los sabios encargados de dar sentido a sus palabras. Los rabinos llevan más de 2.000 años estudiando y aun discrepan… y eso que no están divididos según el partido político que los designó.

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